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Andropausia, fatiga y libido baja: qué es y qué no es

«Doctor, estoy cansado todo el día, no tengo ganas de nada, ni de sexo, y me cuesta dormir. ¿Será la andropausia?» Esta frase la repite cada semana un hombre en consulta. Lo que llamamos andropausia (o, con mayor precisión, déficit de testosterona del adulto) es real, pero no explica todos los cuadros que se le atribuyen. Esta página describe qué es la andropausia, cómo se diferencia de una depresión enmascarada, qué se valora en una buena consulta, cuándo derivar al endocrino o al urólogo y qué puede aportar un Doctor en Psiquiatría con perspectiva psicosomática. No sustituye al endocrinólogo ni al andrólogo: ofrece una mirada complementaria que integra el cuerpo y la biografía.

Caso típico: el hombre de cincuenta y dos años que ya no se reconoce

Quien busca «andropausia» en internet suele tener un perfil bastante reconocible. Un hombre entre los cuarenta y cinco y los sesenta y cinco años, con una vida laboral exigente, peso algo por encima de lo razonable, sueño irregular, consumo de alcohol nocturno que él no considera problemático, y una constelación de síntomas que se ha instalado de manera lenta a lo largo de muchos meses: cansancio sin causa clara que no mejora con el fin de semana, pérdida de interés sexual hacia su pareja, erecciones que ya no son las de antes (sobre todo las matutinas, que han desaparecido), irritabilidad inusual, peor estado de ánimo, dificultad para concentrarse, ganas de dormir por las tardes, sensación física de estar envejeciendo más rápido de lo que se esperaba. Va a su médico de cabecera, le piden una analítica con testosterona total, y o bien el resultado sale en rango bajo y se le habla de andropausia, o sale en rango bajo-normal y le dicen «está dentro de la normalidad». En ambos casos, el paciente sigue con sus síntomas y sigue sin entenderlos.

Este caso típico contiene casi siempre tres dimensiones entrelazadas: una posible reducción real de la testosterona biodisponible, un cuadro depresivo o adaptativo enmascarado, y un estilo de vida (sueño, alcohol, peso, sedentarismo, estrés) que actúa simultáneamente sobre ambos. Tratar solo una de las tres lleva al desencanto.

Qué es y qué no es la andropausia

La andropausia es el término coloquial con el que se designa el descenso fisiológico y a veces patológico de la producción de testosterona en el hombre maduro. A diferencia de la menopausia femenina, no es un acontecimiento brusco ni universal: es una caída lenta, de aproximadamente un 1 % anual a partir de los treinta o cuarenta años, que en la mayoría de hombres no produce síntomas relevantes, pero que en algunos —por causas adicionales como obesidad, diabetes, síndrome de apnea del sueño, alcoholismo crónico, fármacos o enfermedad testicular— se convierte en un déficit clínicamente significativo. La denominación más precisa que se utiliza hoy en endocrinología y andrología es hipogonadismo masculino de inicio tardío o déficit de testosterona del adulto.

Para hablar de andropausia clínicamente significativa no basta con un análisis con la cifra baja: hacen falta dos elementos. Primero, síntomas compatibles, que incluyen libido baja, disfunción eréctil (especialmente ausencia de erecciones matutinas), fatiga, pérdida de masa y fuerza muscular, aumento de grasa abdominal, irritabilidad y disminución del rendimiento físico y cognitivo. Segundo, una testosterona total baja confirmada en una segunda analítica, idealmente entre las ocho y las diez de la mañana, junto con testosterona libre o calculada y otras determinaciones (LH, FSH, prolactina, SHBG, hemograma, perfil lipídico, glucemia, PSA). Solo entonces se puede plantear con seriedad un diagnóstico y una decisión terapéutica.

Por qué los hombres consultan menos por este motivo

La libido baja, la fatiga inexplicable y los problemas de erección son tres motivos por los que muchos hombres tardan años en pedir cita. La razón es cultural y no individual: hablar de deseo sexual menguante o de erecciones que fallan toca directamente lo que muchos hombres aún identifican con su masculinidad. Las consecuencias de ese silencio son medibles. Un porcentaje importante de los hombres que consultan por primera vez por disfunción eréctil llevan más de un año con el problema, y una parte de ellos ya tiene factores de riesgo cardiovascular no diagnosticados, porque la disfunción eréctil es a menudo el primer signo de enfermedad vascular sistémica. Lo mismo ocurre con la fatiga crónica: se atribuye al trabajo, al verano, a la edad, hasta que el cuadro se profundiza y aparecen ya síntomas francamente depresivos.

Las cifras epidemiológicas son contundentes. La esperanza de vida masculina en España es alrededor de seis años inferior a la femenina. La mortalidad por suicidio es unas tres veces mayor en hombres. El consumo de alcohol de riesgo es notablemente más alto en varones, según las encuestas EDADES. La mortalidad cardiovascular precoz es claramente superior. Y, sin embargo, los hombres consultan menos al médico de cabecera, abandonan más los tratamientos crónicos y llegan más tarde al especialista. Una parte de esa brecha se debe a la dificultad cultural para nombrar el malestar emocional, y los síntomas de la andropausia son, en muchos casos, la primera puerta a la que ese malestar llama.

Qué se valora en consulta

Una consulta seria por sospecha de andropausia tiene varios apartados. Primero, anamnesis biográfica y clínica: cuándo empezó el cuadro, cómo se ha instalado, qué cambios de vida lo acompañaron (cambio de trabajo, fallecimiento de un familiar, ruptura, hijos que se van de casa), qué tratamientos toma, qué hábitos tiene. Segundo, exploración orientada: peso, perímetro abdominal, tensión arterial, signos clínicos de hipogonadismo (atrofia testicular, ginecomastia), exploración cardiovascular básica. Tercero, revisión de la lista de fármacos: muchos medicamentos de uso frecuente afectan a la libido y a la erección (antihipertensivos, antidepresivos, antipsicóticos, finasterida, antiandrógenos, opioides, antihistamínicos). Cuarto, valoración del sueño y del consumo de alcohol: el síndrome de apnea del sueño es una causa frecuente y tratable de hipogonadismo funcional, y el alcohol crónico reduce directamente la testosterona. Quinto, valoración del ánimo, del deseo y de la pareja, sin la cual cualquier diagnóstico hormonal queda cojo.

La analítica básica, si no se ha hecho recientemente, incluye testosterona total matutina (idealmente repetida en una segunda muestra), SHBG y testosterona libre calculada, LH, FSH, prolactina, hemograma, glucemia y HbA1c, perfil lipídico, perfil tiroideo, función hepática y renal, y PSA en función de la edad. En cuadros sugerentes se valora estudio de apnea del sueño y, si los datos lo apoyan, derivación a endocrinología o a urología/andrología.

Diferenciar andropausia de depresión enmascarada

Esta es la decisión clínica más delicada. Muchos hombres con depresión enmascarada presentan exactamente los mismos síntomas que se atribuyen a la andropausia: fatiga, libido baja, peor erección, irritabilidad, falta de motivación, peor sueño. Pero su testosterona puede estar normal, y lo que tienen es un trastorno depresivo no diagnosticado, a veces de varios años de evolución, que se manifiesta sin tristeza explícita. Tratar a estos pacientes con testosterona no resuelve el cuadro y puede retrasar el diagnóstico real. Al revés, hay hombres con un déficit de testosterona genuino que han recibido durante años tratamiento antidepresivo sin respuesta, porque el problema era hormonal y no afectivo, o ambos a la vez.

El abordaje psicosomático honesto consiste en explorar ambas dimensiones simultáneamente. Si los síntomas son compatibles con depresión (anhedonia, despertar precoz, culpa, desesperanza, ideación pasiva de muerte, retraimiento social), conviene tratarla. Si los síntomas son compatibles con déficit hormonal y la analítica lo confirma, conviene derivar y valorar tratamiento sustitutivo bajo control del endocrino o el urólogo. En la mayoría de los casos reales coexisten ambas dimensiones y conviene ordenarlas en el tiempo: muchos pacientes mejoran lo suficiente con cambios de estilo de vida, tratamiento de la apnea del sueño, reducción del alcohol y abordaje del cuadro depresivo, sin necesidad de tratamiento hormonal; otros se benefician claramente de la sustitución, pero siempre bajo supervisión especializada.

Cuándo derivar al endocrinólogo, al urólogo o al andrólogo

La medicina psicosomática no compite con la endocrinología, la urología ni la andrología; las complementa. Conviene derivar al endocrinólogo cuando la testosterona total está claramente baja en dos determinaciones matutinas, cuando hay sospecha de causa hipofisaria (prolactina elevada, alteración del campo visual, cefalea persistente), cuando se plantea tratamiento sustitutivo con testosterona, o cuando hay sospecha de patología tiroidea, diabetes mal controlada u otras endocrinopatías. Conviene derivar al urólogo o al andrólogo cuando la disfunción eréctil es el síntoma central, cuando hay síntomas urinarios sugerentes de patología prostática, cuando el cuadro se acompaña de signos genitales (atrofia testicular, dolor, masas), o cuando se valora un estudio andrológico completo. La consulta de un Doctor en Psiquiatría con orientación psicosomática puede ser, en muchos casos, el lugar adecuado para ordenar primero el caso, evitar derivaciones múltiples desordenadas y acompañar al paciente durante el proceso.

Dr. Joseph Salama, Doctor en Psiquiatría

He visto a muchos hombres recibir un diagnóstico de andropausia que en realidad era una depresión silenciosa, y a otros tratados durante años como depresivos cuando lo que tenían era un déficit hormonal real. La única manera de no equivocarse es mirar las dos cosas a la vez, sin prisa.

Dr. Joseph Salama, Doctor en Psiquiatría

Por qué un Doctor en Psiquiatría con cuarenta años de experiencia

La andropausia es uno de esos cuadros que la medicina contemporánea atiende a pedazos: el endocrino mira la testosterona, el urólogo mira la erección, el médico de cabecera mira el ánimo y el cardiólogo mira el colesterol. Pocas veces alguien junta los pedazos. Un médico con cuarenta años de práctica y formación específica en psicopatología tiene una ventaja concreta: ha visto la misma constelación de síntomas en miles de pacientes, conoce los matices con los que se diferencia un cuadro depresivo enmascarado de un cuadro hormonal genuino, y entiende que la sexualidad masculina no se explica solo desde la bioquímica sino también desde la pareja, el trabajo y el sentido vital. La consulta no compite con la endocrinología: ordena el caso, evita pruebas innecesarias y deriva cuando procede.

Señales de alarma. Si junto a la fatiga y la libido baja aparecen ideas autolíticas, deterioro físico rápido con pérdida de peso significativa no explicada, dolor torácico al esfuerzo, dificultad respiratoria, alteración del campo visual o cefalea intensa nueva, no espere a la cita ambulatoria: acuda a urgencias o llame al 112 (al 024 para conducta suicida). Estos síntomas pueden indicar cuadros distintos de la andropausia que requieren valoración inmediata.

Qué se ofrece desde la consulta del Dr. Salama

En esta consulta no se receta testosterona ni se sustituye al endocrinólogo. Lo que se ofrece es una valoración inicial cuidadosa del cuadro completo: anamnesis biográfica, revisión de analíticas previas, revisión de la lista de medicación, valoración del ánimo, del sueño, del alcohol, de la pareja y del trabajo, exploración orientada y un plan claro sobre los pasos siguientes. Si procede, se piden complementarias y se deriva al endocrinólogo o al andrólogo. Si el cuadro tiene un componente depresivo importante, se trabaja desde el plano psicosomático y se valora tratamiento. Si lo que pesa es el estilo de vida, se proponen cambios concretos. Si se solicita un informe para que el paciente pueda llevarlo a su médico de cabecera o al especialista, se redacta motivado y firmado.

Preguntas frecuentes

¿La andropausia existe realmente?

Sí, en el sentido del déficit de testosterona del adulto clínicamente significativo. No, en el sentido de un equivalente del cese hormonal de la menopausia. El descenso es lento, individual y, en muchos hombres, asintomático. El término coloquial andropausia se usa, pero el diagnóstico clínico es hipogonadismo masculino de inicio tardío.

¿Una analítica con testosterona baja basta para diagnosticar?

No. Hacen falta síntomas compatibles, testosterona total baja confirmada en una segunda muestra matutina y descartar causas reversibles (apnea del sueño, alcohol, obesidad, fármacos, depresión).

¿El tratamiento con testosterona es seguro?

Lo prescriben y controlan endocrinólogos y andrólogos en pacientes seleccionados, con vigilancia de hemograma, PSA y perfil cardiovascular. No es un tratamiento de moda ni de farmacia libre. Esta consulta no lo prescribe ni lo gestiona.

¿Y si lo que tengo es depresión disfrazada?

Es uno de los escenarios más frecuentes. Se valora con cuidado y, si se confirma, se trata. La mejora del ánimo a menudo restaura la libido y la erección sin necesidad de intervención hormonal.

¿Pagan ustedes con Bizum (no se acepta)?

No. La consulta de valoración cuesta 100 €, pagaderos en efectivo, con Visa o con Mastercard.

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