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Dolor persistente en mayores: aliviar sin empeorar la fragilidad
El dolor crónico en la vejez reduce marcha, sueño, ánimo y vida social. Pero tratarlo solo aumentando analgésicos puede provocar caídas, confusión, estreñimiento o daño renal. Esta página explica cómo buscar alivio con prudencia geriátrica.
Caso típico: "si no toma nada no se mueve, si toma se cae"
Una mujer de ochenta y tres años con artrosis de rodillas, estenosis lumbar e insomnio toma varios analgésicos. Cuando no los toma, apenas camina; cuando los toma todos, está somnolienta, estreñida y más inestable. La familia se debate entre resignarse al dolor o aceptar efectos secundarios. La medicina del mayor busca una tercera vía: aliviar lo posible sin empeorar el conjunto.
El dolor persistente no es solo una sensación. Cambia la forma de caminar, reduce músculo, rompe el sueño, irrita, deprime, aumenta aislamiento y favorece dependencia. En mayores, tratar el dolor es proteger autonomía. Pero el tratamiento debe respetar riñón, equilibrio, cognición y medicación completa.
Dolor, ánimo y sueño forman un círculo
Cuando el dolor despierta por la noche, el paciente se levanta cansado, se mueve menos, pierde fuerza y tolera peor el dolor al día siguiente. Si además aparece miedo a caer o tristeza por no poder salir, el círculo se cierra. A veces el dolor inicial era artrosis, pero el problema actual es dolor más desacondicionamiento más insomnio más ánimo bajo.
Por eso la consulta no se limita a preguntar "dónde duele". Se pregunta qué deja de hacer, cuánto duerme, cuándo empeora, qué movimiento teme, qué fármacos toma, qué espera del tratamiento y qué sería una mejora realista: bajar escaleras, ducharse sin miedo, salir al mercado o dormir cuatro horas seguidas.
Antiinflamatorios: útiles, pero no inocentes
Los antiinflamatorios pueden aliviar mucho ciertos dolores, pero en mayores aumentan riesgos digestivos, renales, cardiovasculares y de tensión arterial. El peligro crece si hay anticoagulantes, insuficiencia renal, diuréticos, hipertensión, antecedentes de úlcera o fragilidad. No se trata de prohibirlos siempre, sino de usarlos con indicación, dosis, duración y vigilancia.
Muchos pacientes compran medicación sin receta o alternan productos sin contar que pertenecen a la misma familia. Revisar lo que hay en casa, no solo lo prescrito, evita duplicidades y daños evitables.
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En un mayor frágil, el mejor analgésico no es siempre el más fuerte, sino el que alivia sin robar marcha ni claridad.
Dr. Joseph Salama, Doctor en Psiquiatría
Opioides, sedación y estreñimiento
Los opioides pueden tener sentido en dolores concretos, especialmente intensos o oncológicos, pero exigen vigilancia. En mayores pueden producir somnolencia, náuseas, estreñimiento severo, confusión, caídas y retención urinaria. El estreñimiento no es un efecto menor: puede terminar en impactación fecal, dolor, incontinencia paradójica y delirium.
Si se usan, conviene definir objetivo, dosis mínima eficaz, revisión temprana y plan para estreñimiento. También hay que evitar mezclas peligrosas con benzodiacepinas, alcohol u otros sedantes salvo indicación muy justificada.
Dolor neuropático: quemazón y descargas
La quemazón, hormigueo, descargas eléctricas o dolor al roce orientan a dolor neuropático. Puede aparecer por diabetes, herpes zóster, estenosis lumbar, neuropatías o secuelas. Los fármacos que se usan para este dolor pueden ayudar, pero también marear o dar sueño. En geriatría se empieza con prudencia y se revisa el impacto real.
La meta no siempre es dolor cero. A veces una reducción parcial que permite caminar y dormir mejor vale más que una sedación que deja al paciente en el sillón.
Tratamiento no farmacológico que sí cuenta
Ejercicio adaptado, fisioterapia, pérdida de miedo al movimiento, calor local, ayudas técnicas, calzado, bastón bien ajustado, revisión de visión, colchón, higiene del sueño y abordaje del ánimo pueden reducir la carga de dolor. No son "complementos" decorativos; en mayores pueden ser la parte que permite usar menos medicación.
También importa la casa. Escaleras, baño, sillones bajos y alfombras convierten el dolor en dependencia. Una rodilla dolorosa se tolera peor si cada ida al baño es una prueba de riesgo.
Cuándo pedir una segunda mirada
Conviene revisar el plan si hay dolor que no mejora, más caídas, confusión, estreñimiento severo, somnolencia, pérdida de peso, uso creciente de analgésicos, ingresos, o si la familia no sabe qué medicación dar y cuándo. A veces el problema no es falta de tratamiento, sino exceso desordenado.
Preguntas frecuentes
¿Hay que aguantar el dolor por ser mayor?
No. El dolor debe tratarse, pero con una estrategia que proteja marcha, sueño, riñón, digestivo y cognición.
¿Los antiinflamatorios son malos?
No siempre, pero en mayores tienen riesgos importantes y deben individualizarse.
¿Dolor cero es un objetivo realista?
Depende. En dolor crónico suele buscarse reducción suficiente para recuperar función, descanso y vida diaria.
¿Puede el dolor parecer depresión?
Sí. Dolor mantenido puede producir apatía, irritabilidad, insomnio y aislamiento. También la depresión puede amplificar dolor.
Formulario para estudiar el caso
Revisar dolor y analgesia en mayores
Para aliviar mejor sin añadir confusión, caídas o estreñimiento.
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