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Somatización infantil: cuando el dolor habla de otra cosa
Hay niños que sufren dolores reales y recurrentes —de barriga, de cabeza, en piernas, mareos, náuseas, cansancio— sin que las exploraciones del pediatra encuentren una causa orgánica que los explique completamente. Esto se llama somatización y no es invención, ni capricho, ni manipulación. Esta página explica con criterios médicos qué es y cuándo conviene mirar también el lado emocional.
Una nota previa: el pediatra primero
La somatización es un diagnóstico que se construye después de una valoración pediátrica seria que haya descartado causas orgánicas razonables. Esta página no sustituye al pediatra, y nunca conviene asumir "es nervioso" como atajo. Lo correcto es: pediatra valora, descarta lo razonable y, si el cuadro persiste con repercusión funcional, se valora la dimensión emocional en paralelo o como complemento.
Qué es la somatización en niños
La medicina pediátrica reconoce que niños sanos manifiestan estrés, ansiedad, conflictos emocionales o cuadros depresivos a través de síntomas físicos. Es un patrón fisiológicamente comprensible: el cuerpo del niño todavía no tiene desarrollado el lenguaje para nombrar emociones complejas, y el sistema nervioso vegetativo, muy reactivo en la infancia, traduce el malestar emocional en señales somáticas (dolor, náuseas, mareos, cansancio, palpitaciones). No es enfermedad imaginada; es enfermedad real con origen distinto.
Los cuadros más frecuentes son el dolor abdominal recurrente funcional (sin causa orgánica identificable), las cefaleas tensionales o migrañas en niños con estrés sostenido, dolores musculoesqueléticos sin patología documentada, mareos funcionales, cansancio injustificado, alteraciones digestivas funcionales (estreñimiento, náuseas).
Cuándo sospechar componente emocional
Conviene plantear el componente emocional cuando los síntomas aparecen o empeoran en relación con eventos estresantes (vuelta al cole, exámenes, conflictos familiares, separaciones), cuando el patrón temporal es coherente con eso (no por la mañana de domingo, sí por la mañana del lunes; no en vacaciones, sí en lectivo), cuando hay otros indicios emocionales (irritabilidad, llanto fácil, regresiones, dificultades de sueño), cuando la familia ha pasado por situaciones difíciles, cuando hay un acontecimiento traumático identificable, cuando el niño tiene rasgos perfeccionistas o autoexigentes.
Cómo se trabaja
El abordaje combina explicación clara al niño y a la familia (entender el porqué desactiva mucho del sufrimiento), reducción de la atención excesiva al síntoma sin negarlo (validar, no amplificar), trabajo emocional con el niño según edad (juego, dibujo, conversación), apoyo a los padres en cómo acompañar sin invalidar ni sobreproteger, y, cuando hay un cuadro emocional estructurado (ansiedad, depresión, postraumático), su abordaje específico.
La medicación se reserva para cuadros emocionales estructurados que la requieran, decidida con criterio individualizado. No es la primera ni la principal respuesta.
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Cuando el dolor del niño no encaja con la exploración, conviene escuchar dos veces: una al cuerpo y otra a la vida. Casi siempre, las dos tienen algo que decir.
Dr. Joseph Salama, Doctor en Psiquiatría
Lo que conviene evitar
Llamar al niño "exagerado" o "manipulador", porque generalmente no lo es y se siente herido. Ridiculizar el síntoma. Permitir que el síntoma sea la única vía para obtener atención positiva (a la vez que se trata, se busca dar atención positiva por otras vías). Saltar de prueba en prueba buscando algo orgánico cuando ya se ha descartado lo razonable. Ignorar el síntoma por completo: validar es importante.
Cuándo consultar
Cuando los síntomas se repiten varias veces por semana durante semanas; cuando producen ausencias escolares; cuando hay sufrimiento marcado del niño; cuando la dinámica familiar gira ya en torno al síntoma; cuando hay sospecha de un acontecimiento desencadenante; cuando coexiste ánimo bajo, ansiedad o cambios significativos de conducta.
Lo que la consulta no es
Esta consulta no sustituye al pediatra, ni a la USMI-J ni al especialista somático. Funciona como segunda opinión médica o complemento, con criterio independiente. Para menores se requiere consentimiento de padre, madre o tutor legal.
Documentación útil
Informes del pediatra y de pruebas realizadas, descripción del patrón temporal de los síntomas, contexto vital relevante.
Qué aporta el Dr. Salama en estos casos
El Dr. Joseph Salama (colegiado nº 292904118) es médico con más de 40 años de experiencia, Doctor en Psiquiatría por la Universidad de Málaga, Médico de Atención Primaria del Servicio Andaluz de Salud y formado en valoración del daño corporal e incapacidades por el Instituto de Ciencias Médicas y Jurídicas de Granada desde 1999. Su experiencia en medicina psicosomática es especialmente útil en cuadros somáticos funcionales infantiles. La consulta funciona como complemento al pediatra y a la USMI-J, no como sustituto.
Cómo trabajar con la consulta
Escriba por el formulario o por email a salamaioseph@gmail.com con la situación. Se le orienta tras revisar la documentación. Consulta presencial en Torremolinos. La consulta de valoración cuesta 100 €, pagaderos en efectivo, Visa o Mastercard; no se acepta Bizum. No se promete resultado.
Preguntas frecuentes
¿Mi hijo finge?
Casi nunca. El dolor que siente es real.
¿Hay que seguir haciendo pruebas?
Solo las que el pediatra considere razonables. Multiplicarlas sin indicación puede ser contraproducente.
¿Y si lo del cole es lo que le hace daño?
Es un dato relevante. Conviene mirarlo.
¿Necesita medicación?
No habitualmente. Solo si hay cuadro emocional estructurado.
¿Garantizan ustedes que se quite?
No.
Formulario para estudiar su caso
Escuchar al cuerpo y a la vida del niño
Cuéntenos su caso y le orientaremos con criterio.
Solicitar valoraciónCómo es la primera consulta y qué documentación conviene traer
La primera consulta se dedica a reconstruir su historia clínica completa, no a ponerle una etiqueta rápida. El Dr. Salama dedica el tiempo que haga falta para entender desde cuándo aparece el cuadro, qué lo agrava o lo alivia, qué tratamientos se han probado y qué ha cambiado en su vida en torno al inicio de los síntomas. Esa reconstrucción, hecha con calma, suele aportar más información clínica que cualquier prueba aislada y orienta el plan de seguimiento posterior. Si el caso requiere derivación a un especialista concreto —neurología, endocrinología, ginecología, traumatología, salud mental pública— se le dirá con claridad en la propia consulta y se le orientará sobre cómo dar ese paso.
Para aprovechar mejor la visita conviene aportar la documentación clínica de que disponga: informes de especialistas anteriores aunque sean antiguos, analíticas y pruebas de imagen recientes, la lista completa de su medicación actual con las dosis, y cualquier informe psicológico, neurológico o psiquiátrico que tenga. Si la consulta tiene una vertiente pericial —baja laboral, valoración de incapacidad, reclamación a mutua o aseguradora, procedimiento del INSS— aporte también los partes de baja, las resoluciones administrativas si existen y la descripción del puesto de trabajo. Esa documentación se devuelve siempre al paciente al finalizar.
Cuándo conviene una valoración médica más allá del seguimiento habitual
Hay momentos en los que un cuadro deja de ser un episodio aislado y empieza a condicionar la vida diaria: pérdida sostenida del sueño, deterioro del rendimiento laboral o académico, abandono de actividades que antes producían satisfacción, irritabilidad continua, aparición de pensamientos negativos persistentes o agravamiento de síntomas físicos sin explicación orgánica clara. Cuando se identifica alguno de estos cambios y se mantiene varias semanas, conviene una valoración médica que ordene el cuadro y descarte causas tratables.
En consulta se valoran tres niveles complementarios: el diagnóstico —qué está ocurriendo y cómo se llama clínicamente—, el seguimiento —cómo evoluciona en el tiempo y qué requiere reajustes— y la repercusión funcional —cómo afecta al trabajo, a la familia y a la autonomía—. Esa repercusión funcional es la que decide si conviene un informe médico, si procede plantear una baja laboral o si el caso entra dentro de un peritaje médico en sentido estricto.
Consulta presencial o a distancia: cuándo cada una
La consulta se ofrece en dos modalidades complementarias. La presencial, en C/ Maestro Solano nº 2, Local nº 9 de Torremolinos, es de elección cuando hace falta exploración física o cuando el paciente prefiere el contacto directo. La consulta a distancia —por videoconsulta o por estudio de la documentación clínica enviada por email— está pensada para pacientes que viven fuera de la zona, residen en el extranjero o tienen dificultades de desplazamiento; en muchos cuadros funciona perfectamente porque la entrevista clínica detallada y la revisión documental son la parte central del trabajo.
El precio de la primera consulta es de 100 €. El pago se realiza en efectivo, con tarjeta Visa o Mastercard; no se acepta Bizum. Para pacientes internacionales se acuerda la modalidad de pago al confirmar la cita. Los datos de contacto son: teléfono 952 374 171, correo electrónico salamaioseph@gmail.com, en horario de lunes a jueves de 16:00 a 20:00. Puede pedir cita por teléfono o a través del formulario de esta página.
Qué aporta una mirada con más de cuarenta años de medicina
El Dr. Joseph Salama es Médico y Doctor en Psiquiatría por la Universidad de Málaga, con la calificación cum laude por una tesis sobre las actitudes en la vejez. Compagina su labor como Médico de Atención Primaria del Servicio Andaluz de Salud con la consulta privada, y es experto en valoración de daño corporal e incapacidades médicas por el Instituto de Ciencias Médicas y Jurídicas de Granada desde 1999. Esa combinación —medicina general, salud mental y valoración pericial— permite mirar un caso entero, no solo el último análisis.