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Pediatría: salud emocional infantil y adolescente
Cuando un padre o una madre llega a esta consulta preguntando por su hijo o por su hija, no busca alguien que ponga una etiqueta deprisa. Busca a un médico que escuche, que mire al menor en su contexto familiar y escolar, y que ayude a entender qué le pasa. Esta sección reúne las consultas más frecuentes en salud emocional infantil y adolescente atendidas en la consulta del Dr. Salama: orientación, segunda opinión médica y acompañamiento familiar, desde la medicina psicosomática y desde la experiencia de 40 años de medicina general, atención primaria y psiquiatría, con paso por pediatría en AP del SAS.
Una consulta complementaria, no sustitutiva
Conviene aclararlo desde el principio para que las familias sepan exactamente qué pueden esperar y qué no. La consulta del Dr. Salama no sustituye al pediatra, ni a la USMI-J (Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil), ni al neuropediatra. La pediatría de su hijo o hija, su seguimiento de crecimiento, vacunas, enfermedades agudas y crónicas, corresponde a su pediatra habitual. La salud mental especializada en niños y adolescentes, cuando es necesario un tratamiento intensivo y continuado, corresponde a la USMI-J. Los trastornos neurológicos de origen pediátrico (epilepsia, TEA con sospecha neurológica, trastornos del desarrollo con base orgánica) corresponden al neuropediatra.
Lo que la consulta del Dr. Salama puede ofrecer es una segunda opinión médica orientativa y un acompañamiento familiar desde la medicina psicosomática. Una mirada distinta cuando los padres se sienten perdidos, cuando un diagnóstico no les convence, cuando llevan meses esperando una cita en la USMI-J y necesitan saber por dónde empezar, o cuando el cuerpo del niño está expresando con dolor de barriga, dolor de cabeza, tics o trastornos del sueño algo que las palabras todavía no acaban de decir. Esa es la altura de esta consulta: orientativa, comprensiva, articulada con el sistema, y consciente de sus límites.
Qué hace distinta a esta consulta
La trayectoria del Dr. Joseph Salama (colegiado nº 292904118) combina cuatro elementos que no siempre coinciden. Es médico con más de 40 años de experiencia, Doctor en Psiquiatría por la Universidad de Málaga, Médico de Atención Primaria del Servicio Andaluz de Salud y formado en valoración del daño corporal e incapacidades. En su etapa de atención primaria atendió pediatría rural y semiurbana, lo que le obligó a mirar al niño en su totalidad: cuerpo, emoción y entorno. Esa mirada se ha mantenido a lo largo de toda su carrera y es la que aplica hoy cuando una familia consulta por un menor.
Eso permite trabajar de un modo que algunos padres no han encontrado antes. Una entrevista pausada con los padres, sin reloj de cinco minutos. Una valoración del menor adaptada a su edad, sin pruebas innecesarias, sin etiquetar sin estar seguros. Un diálogo que no descarta lo orgánico cuando hay que pensarlo, ni patologiza lo que es propio del desarrollo. Y, cuando procede, una derivación honesta a quien corresponda: pediatra, neuropediatra, USMI-J, orientador escolar, EOEP (Equipo de Orientación Educativa).
Temas que aborda esta sección
A continuación encuentra los temas más frecuentes por los que las familias consultan. Cada página explica cuándo lo que ocurre es propio del desarrollo, cuándo merece una valoración, qué se hace en la consulta, cuándo derivar al recurso público correspondiente, y qué señales obligan a no esperar.
Ansiedad y miedos
- Ansiedad en niños: cuándo consultar — diferenciar el miedo evolutivo del que ya interfiere con la vida del niño.
- Miedo nocturno y pesadillas en niños — terrores, despertares, pesadillas frecuentes y qué pueden estar diciendo.
Depresión, crisis y adolescencia
- Depresión en adolescentes: señales — irritabilidad, aislamiento, autolesiones, lo que no podemos dejar pasar.
- Crisis del adolescente y familia — la familia como sistema y la crisis como mensaje.
Conducta y emociones desbordadas
- Rabietas y explosiones emocionales — qué es esperable a cada edad y qué exige consulta.
- Bullying y acoso escolar: impacto — cómo se valora el daño emocional y cómo acompañar al menor.
Escuela y aprendizaje
- Fracaso escolar: causas emocionales — más allá del "no estudia": ansiedad, depresión, contexto familiar.
- Bajo rendimiento escolar: segunda opinión — cuando ya hay diagnósticos y la familia quiere otra mirada.
Cuerpo, emoción y desarrollo
- Enuresis y encopresis: aspecto emocional — orinar o defecar fuera de lugar y cómo se entiende clínicamente.
- Somatización infantil: dolores sin causa — dolor abdominal, cefaleas y otros síntomas sin hallazgos.
Entorno digital y segunda opinión
- Tecnología, pantallas, infancia y salud — un marco prudente y sin alarmismo.
- Segunda opinión médica pediátrica — para casos donde el diagnóstico no convence o el plan no funciona.
Cómo es una primera consulta en pediatría emocional
Cuando una familia pide cita por un menor, se reserva un tiempo amplio. La primera consulta tiene dos partes naturales. La primera es una entrevista con los padres, o con la persona que ostente la guarda y custodia, donde se reconstruye el motivo de consulta, los antecedentes personales y familiares, el desarrollo del niño desde el embarazo y los primeros años, la dinámica familiar actual, la situación escolar, los hábitos de sueño, alimentación, pantallas y actividad física, y la cronología precisa de los síntomas. La segunda parte es la valoración del menor, adaptada a su edad. En niños pequeños puede ser una observación clínica acompañada de los padres, con uso de juego y dibujo. En niños mayores y adolescentes, una entrevista directa, con respeto a su intimidad dentro de los límites razonables y comprensibles para los padres y para el menor.
Al final, el Dr. Salama explica a la familia lo que ha observado, lo que cree que está ocurriendo en términos comprensibles, qué cree razonable hacer y qué no, qué profesional o recurso conviene activar y en qué orden. Si procede informe orientativo, se entrega. Si la familia decide seguir un tratamiento o un acompañamiento, se acuerda. Si lo razonable es derivar al pediatra, al neuropediatra, a la USMI-J, al orientador escolar o al EOEP, se hace explícito y por escrito si se desea.
Cuándo no acudir a esta consulta y dónde sí
Hay situaciones en las que el primer paso no es la consulta del Dr. Salama. Si el menor está en una urgencia (ideas autolíticas activas, intento autolítico, agitación grave, sospecha de maltrato o abuso, descompensación psicótica), la prioridad absoluta es un servicio de urgencias hospitalarias o el 112. Si hay una patología orgánica aguda o no diagnosticada (fiebres mantenidas, pérdida de peso inexplicable, cefaleas con vómitos, focalidad neurológica), corresponde al pediatra y al hospital. Si hay un trastorno mental ya diagnosticado con seguimiento activo y respuesta razonable en la USMI-J, el lugar es ese, y la consulta privada solo tiene sentido si la familia quiere una segunda opinión concreta sobre un aspecto.
En cambio, las consultas que esta sección puede aprovechar son las de orientación familiar cuando algo no encaja, segunda opinión sobre un diagnóstico o un plan terapéutico, valoración psicosomática complementaria de síntomas físicos sin hallazgos, acompañamiento mientras se espera cita pública, y mirada externa cuando la familia se siente sin recursos delante del menor.
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A un niño que sufre no se le ayuda etiquetándolo deprisa. Se le ayuda mirándolo entero, escuchando a quienes le quieren y entendiendo qué le está pasando en su vida.
Dr. Joseph Salama, Doctor en Psiquiatría
Consentimiento, intimidad y trabajo con menores
El trabajo clínico con menores tiene exigencias que la consulta respeta de modo expreso. El consentimiento para la atención lo otorga el padre, la madre o la persona con representación legal del menor, salvo en supuestos en los que la ley reconozca al menor maduro su propia capacidad de decisión. En caso de separación o divorcio, conviene aclarar si la guarda y custodia es compartida y si ambos progenitores conocen y autorizan la consulta; cuando hay conflicto, se pide la conformidad de ambos antes de actuar. La información que el menor confíe en el espacio de entrevista se trata con respeto, devolviendo a la familia lo que es necesario para protegerle y para acompañar el cuadro, y guardando lo que corresponda al ámbito íntimo siempre que no exista riesgo. Si en algún momento aparece riesgo para el menor (autolesiones, ideas autolíticas, sospecha de maltrato o de abuso), se informa a la familia y, si procede, a los servicios competentes.
Pagos, condiciones y formato
La consulta pediátrica orientativa cuesta 100 €, pagaderos en efectivo, Visa o Mastercard. No se acepta Bizum (no se acepta). Si la familia desea un informe orientativo por escrito, se presupuesta antes de empezar. La consulta puede ser presencial en Torremolinos o, cuando el caso lo permite, a distancia con los padres; la valoración directa del menor preferentemente es presencial. No se hacen recetas pediátricas por sistema ni se promete ningún resultado: lo que se ofrece es escucha clínica seria, comprensión psicosomática y honestidad sobre el siguiente paso.
Preguntas frecuentes del hub
¿Puede el Dr. Salama llevar el tratamiento psiquiátrico de mi hijo?
Como norma, no. La psiquiatría infanto-juvenil con tratamiento continuado corresponde a la USMI-J. La consulta puede ofrecer una valoración orientativa, una segunda opinión y acompañamiento, pero el seguimiento intensivo corresponde a un dispositivo especializado público o privado en salud mental infanto-juvenil.
¿Y si llevamos meses esperando cita en la USMI-J?
En ese caso una consulta privada de orientación puede ayudar a entender qué está pasando, qué se puede hacer mientras se espera, cómo acompañar al menor y qué pedir cuando llegue la cita. Es uno de los motivos más frecuentes de consulta.
¿Mi hijo tiene que estar presente desde el principio?
No siempre. Muchas familias prefieren una primera entrevista solo con los padres para exponer el caso sin el menor delante. Luego se decide cómo continuar y cuándo conviene que él o ella participe.
¿Es necesario que los dos progenitores acudan?
Es deseable, especialmente en casos de separación o divorcio. En la mayoría de los casos la presencia de ambos progenitores aporta información imprescindible y evita malentendidos sobre el proceso.
¿Hacen ustedes diagnósticos como TDAH, TEA o trastornos del aprendizaje?
El diagnóstico formal de estos cuadros, con sus implicaciones escolares y de tratamiento, corresponde a los equipos especializados (USMI-J, neuropediatría, EOEP, neuropsicología). La consulta puede orientar, ayudar a entender un diagnóstico ya dado o sugerir derivaciones, pero no sustituye a esos equipos.
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Una mirada serena para acompañar a su hijo o hija
Si no sabe por dónde empezar, escríbanos y le orientaremos con honestidad sobre el siguiente paso.
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